Jarchas de Aissa
domingo, julio 15, 2007
EL ME PERDONA

El me perdona,
Cuando mi instinto gana la pulseada
Y me agazapo sigilosamente
intentando sustraerle sus alas,
Me mira de reojo y me deja actuar,
Para luego, dulcemente,
cambiarme de tema
mientras soluciona el desastre que provoque.
Protege con su libertad
El tiempo conmigo,
rescatándome de mis espejismos,
y brindándome inolvidables enseñanzas.
El me perdona,
Sin ser efusivo,
Cuidando preservar algo de mi suficiencia,
Y me deja hacer,
Observando como maquino los más desastroso planes
Que alguna vez los celos pudieron provocar.
En silencio, individualiza las posibles soluciones,
Y cuando me descubro desatando grandes pandemias,
Sin herramientas para detenerlas,
El pone sus manos en acción
Pacificando y reconstruyendo,
Y mirándome a los ojos me demuestra que
El me perdona.
El me perdona
Cuando lo atosigo con reflexiones
Y lleno su mochila de historias mías inconclusas
Cuando le cuento la mitad del relato
creyendo que eso le preocupará menos.
Suavemente
Y arrulando mis miedos,
Me recuerda con su mirada
Que la confianza es una construcción reciproca.
El me perdona,
Sin ser efusivo,
Cuidando preservar algo de mi suficiencia,
Y me deja hacer,
Observando como maquino los más desastroso planes
Que alguna vez los celos pudieron provocar.
Individualiza las posibles soluciones,
Y cuando me descubro desatando grandes pandemias,
Sin herramientas para detenerlas,
El pone sus manos en acción
Pacificando y reconstruyendo,
Y mirándome a los ojos me demuestra que
El me perdona.
Cuando mi instinto gana la pulseada
Y me agazapo sigilosamente
intentando sustraerle sus alas,
Me mira de reojo y me deja actuar,
Para luego, dulcemente,
cambiarme de tema
mientras soluciona el desastre que provoque.
Protege con su libertad
El tiempo conmigo,
rescatándome de mis espejismos,
y brindándome inolvidables enseñanzas.
El me perdona,
Sin ser efusivo,
Cuidando preservar algo de mi suficiencia,
Y me deja hacer,
Observando como maquino los más desastroso planes
Que alguna vez los celos pudieron provocar.
En silencio, individualiza las posibles soluciones,
Y cuando me descubro desatando grandes pandemias,
Sin herramientas para detenerlas,
El pone sus manos en acción
Pacificando y reconstruyendo,
Y mirándome a los ojos me demuestra que
El me perdona.
El me perdona
Cuando lo atosigo con reflexiones
Y lleno su mochila de historias mías inconclusas
Cuando le cuento la mitad del relato
creyendo que eso le preocupará menos.
Suavemente
Y arrulando mis miedos,
Me recuerda con su mirada
Que la confianza es una construcción reciproca.
El me perdona,
Sin ser efusivo,
Cuidando preservar algo de mi suficiencia,
Y me deja hacer,
Observando como maquino los más desastroso planes
Que alguna vez los celos pudieron provocar.
Individualiza las posibles soluciones,
Y cuando me descubro desatando grandes pandemias,
Sin herramientas para detenerlas,
El pone sus manos en acción
Pacificando y reconstruyendo,
Y mirándome a los ojos me demuestra que
El me perdona.
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