Jarchas de Aissa
domingo, enero 27, 2013
Port Vell
Mis dificultades para pronunciar tu
apellido
me daban tus mejores sonrisas.
Esas letras acentuadas fuerte
eran una semblanza de tu espíritu de
resistencia.
Y si bien, tu historia
fue llegando a mi por jirones.
Te respondí exorcizando con besos tus
fantasmas
ante cada celosa entrega.
Y ahora que se
que el mundo se ha vuelto un lugar
amigable para tus sueños
siento esa sensación inexplicable
la misma que me invadió
al conocer tus labios en el muelle de
Port Vell.
El verano nos trajo recibir el año
juntos.
Deseaba saber cual era tu mayor deseo
y tu respuesta fue abrazarme fuerte.
Las canciones de tu ciudad natal,
fueron domesticando las primeras horas
del nuevo año.
Tu mano sobre la mía
me daban una curiosa tranquilidad
como si el tiempo fuera a perdonarnos y
olvidarnos en esa habitación.
Y ahora que se
que tus letras han encontrado voces que
le den vida.
siento esa sensación inexplicable
la misma que me invadió
al conocer tus labios en el muelle de
Port Vell.
En un desafiante rincón del Barri
Gòtic
me sorprendiste con un graffitty con
nuestras iniciales.
A veces viene a mi el recuerdo
de tu pulso recubriendo la textura de
esa pared.
Y me pregunto si
otros amantes habrán transitado algo
parecido
de creer en la eternidad
tomados de la mano por Jaume I.
Y ahora que se
que nunca borraste mis iniciales de tu
hombro izquierdo.
siento esa sensación inexplicable
la misma que me invadió
al conocer tus labios en el muelle de
Port Vell.
Cuando tus pesadillas venían a vos
yo estaba a tu lado para abrazarte en
esas batallas fratricidas.
Y aprendí a tranquilizar tus latidos
en silencio esperando tus tiempos.
Aprendí a escuchar
una y otra vez
la historia de los hombres que son los
lobos de los hombres,
y que te dejaron esa enorme herida de
perder todo.
Aprendí a resistir junto a vos
a las sombras que irían debilitándose
por la llegada del amanecer.
Yo no se
porque mi deseo me trajo al sur.
Quizás un poco el anhelo de mi tierra,
o el temor de fusionarme
definitivamente con vos.
Tu mirada cuando nos despedimos en la
salida del metro en El Prat.
y tu boca en mi oreja
susurrándome palabras tan propias de
tu tierra
y que en ese entonces yo desconocía.
Que yo desconocía.
Y ahora que se
que es lo que me dijiste al oído.
Son las palabras más hermosas que
alguien me dijo.
Tan hermosas como tus besos en el
muelle de Port Vell.
Y ahora que se
que todas las noches visitas el Café
Zurich esperando encontrarme ahí
siento esa sensación inexplicable
la misma que me invadió
al conocer tus labios en el muelle de
Port Vell.
|
| Estadisticas Gratis |
25031-071004-167442-95 Rate content:
![]()
![]()
© 2007 All Rights Reserved.


0 Comentarios:
Publicar un comentario
<< Home