Jarchas de Aissa
miércoles, enero 30, 2008
AMOR

Puso su reloj despertador
Para que sonara a las 5 AM
Colocó su buzo gris dentro de su mochila
Y corrió la persiana
para ver que tan fría estaba la noche.
Caminó unas cuadras
Hasta que interceptó un taxi
Igual de solitario.
Indicando una dirección cercana
Encendió su cigarrillo
Y apoyó su cabeza sobre el vidrio helado.
Fiel al ritual que compartían
Tocó tres veces la puerta de madera.
Porque nunca le hizo caso
Y rara vez ponía llave a su puerta.
Los segundos definieron todo.
Besó su boca
Antes que los minutos la enfriarán
Hay amores que no se olvidan
Hay amores que no se comparten.
Mientras pisaba la discontinua vereda
Volvieron sobre él
tantos recuerdos de caricias y abrazos.
Aquella promesa de esperar por siempre
Tenía fecha de vencimiento esa madrugada.
Tantos secretos compartidos
El miedo a perder su rol
de quijote de su seguridad
Guardián y depositario de este amor.
Fiel al ritual que compartían
Tocó tres veces la puerta de madera.
Porque nunca le hizo caso
Y rara vez ponía llave a su puerta.
Los segundos definieron todo.
Besó su boca
Antes que los minutos la enfriarán
Hay amores que no se olvidan
Hay amores que no se comparten.
Para que sonara a las 5 AM
Colocó su buzo gris dentro de su mochila
Y corrió la persiana
para ver que tan fría estaba la noche.
Caminó unas cuadras
Hasta que interceptó un taxi
Igual de solitario.
Indicando una dirección cercana
Encendió su cigarrillo
Y apoyó su cabeza sobre el vidrio helado.
Fiel al ritual que compartían
Tocó tres veces la puerta de madera.
Porque nunca le hizo caso
Y rara vez ponía llave a su puerta.
Los segundos definieron todo.
Besó su boca
Antes que los minutos la enfriarán
Hay amores que no se olvidan
Hay amores que no se comparten.
Mientras pisaba la discontinua vereda
Volvieron sobre él
tantos recuerdos de caricias y abrazos.
Aquella promesa de esperar por siempre
Tenía fecha de vencimiento esa madrugada.
Tantos secretos compartidos
El miedo a perder su rol
de quijote de su seguridad
Guardián y depositario de este amor.
Fiel al ritual que compartían
Tocó tres veces la puerta de madera.
Porque nunca le hizo caso
Y rara vez ponía llave a su puerta.
Los segundos definieron todo.
Besó su boca
Antes que los minutos la enfriarán
Hay amores que no se olvidan
Hay amores que no se comparten.
|
| Estadisticas Gratis |
25031-071004-167442-95 Rate content:
![]()
![]()
© 2007 All Rights Reserved.


0 Comentarios:
Publicar un comentario
<< Home