Jarchas de Aissa
jueves, agosto 16, 2007
TUS SILENCIOS

Vos repetís
Que hay cosas que pasaron hace mucho tiempo,
Vos repetís
Que yo analizo demasiado las cosas.
Y puntualizas un “Seguís todavía con eso?”
Y creo que pude haberla hecho
De una manera más simple,
Y plantear una excusa risible pero certera
Para no encontrarme frente a vos.
Pero después de tantos intentos
por desatarme de mis pesadillas,
Descubrí que cuanto más tenso la soga
Más difícil me resulta
Encontrarle respuestas a mis tristezas,
Y te doy el derecho a replica.
Si,
El derecho a darme tus versiones.
Vos repetís,
Que yo analizo demasiado las cosas.
Que mi corazón es egoísta.
Que no presto atención
a las necesidades de los demás,
Que me niego a reconocer,
Que en idénticas circunstancias
yo hubiera actuado de igual manera,
Eligiendo lo mismo.
Que me desubico
ubicándome en un lugar
Desde donde miro tu accionar pasado
desde mi hombro,
y Bla bla bla bla
Bla bla bla bla
Y subís el volumen del televisor
Como si la lección de patinado de Utilísima
Pudiese acallar el eco de mi palabra en vos.
E irónicamente
la música de fondo
es de una premiada película
donde el gran amor de una mujer por sus hijos
estremece una sociedad
y esta mujer, resguarda a sus nietos del dolor.
Pero
para que ponerle algo de ternura a tus siestas?,
Si solo podés reconocerles existencia a los peones,
Siempre y cuando no avancen de a un casillero por vez.
Bueno,
En este tablero la vieja reina
Se encuentra en jaque
vos que decís que creías que nada duraba para siempre,
pero que ante mis preguntas
Decís ya no tener certezas,
Porque, según vos, en mi rebeldía
Soy capaz de destruir
hasta el significado de la dualidad olvido y perdón.
Vos repetís
Que ingenuos quienes me creen naif
Cuando en realidad soy
-Según vos-
un crudo y perenne témpano de hielo,
Y exaltas tus palabras
Para demostrarme toda tu molestia,
pero aún así
te doy el derecho a replica.
Si,
El derecho a darme tus versiones.
Y me despedís
Con la premura de alguien
que tiene muchas cosas por resolver,
a quien le hurte un tiempo en exceso valioso,
y me das un beso agresivo,
recordándome que esperas que regrese,
que vos si sabes perdonar
y hoy,
aquí,
no pasó nada.
Quedándote en el umbral,
buscando la indulgencia de la puerta de madera.
Con tus silencios
Vos me decís
Todo lo que nunca podrás admitir.
Vos repetís
Que hay cosas que pasaron hace mucho tiempo.
Que hay cosas que pasaron hace mucho tiempo,
Vos repetís
Que yo analizo demasiado las cosas.
Y puntualizas un “Seguís todavía con eso?”
Y creo que pude haberla hecho
De una manera más simple,
Y plantear una excusa risible pero certera
Para no encontrarme frente a vos.
Pero después de tantos intentos
por desatarme de mis pesadillas,
Descubrí que cuanto más tenso la soga
Más difícil me resulta
Encontrarle respuestas a mis tristezas,
Y te doy el derecho a replica.
Si,
El derecho a darme tus versiones.
Vos repetís,
Que yo analizo demasiado las cosas.
Que mi corazón es egoísta.
Que no presto atención
a las necesidades de los demás,
Que me niego a reconocer,
Que en idénticas circunstancias
yo hubiera actuado de igual manera,
Eligiendo lo mismo.
Que me desubico
ubicándome en un lugar
Desde donde miro tu accionar pasado
desde mi hombro,
y Bla bla bla bla
Bla bla bla bla
Y subís el volumen del televisor
Como si la lección de patinado de Utilísima
Pudiese acallar el eco de mi palabra en vos.
E irónicamente
la música de fondo
es de una premiada película
donde el gran amor de una mujer por sus hijos
estremece una sociedad
y esta mujer, resguarda a sus nietos del dolor.
Pero
para que ponerle algo de ternura a tus siestas?,
Si solo podés reconocerles existencia a los peones,
Siempre y cuando no avancen de a un casillero por vez.
Bueno,
En este tablero la vieja reina
Se encuentra en jaque
vos que decís que creías que nada duraba para siempre,
pero que ante mis preguntas
Decís ya no tener certezas,
Porque, según vos, en mi rebeldía
Soy capaz de destruir
hasta el significado de la dualidad olvido y perdón.
Vos repetís
Que ingenuos quienes me creen naif
Cuando en realidad soy
-Según vos-
un crudo y perenne témpano de hielo,
Y exaltas tus palabras
Para demostrarme toda tu molestia,
pero aún así
te doy el derecho a replica.
Si,
El derecho a darme tus versiones.
Y me despedís
Con la premura de alguien
que tiene muchas cosas por resolver,
a quien le hurte un tiempo en exceso valioso,
y me das un beso agresivo,
recordándome que esperas que regrese,
que vos si sabes perdonar
y hoy,
aquí,
no pasó nada.
Quedándote en el umbral,
buscando la indulgencia de la puerta de madera.
Con tus silencios
Vos me decís
Todo lo que nunca podrás admitir.
Vos repetís
Que hay cosas que pasaron hace mucho tiempo.
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