Jarchas de Aissa
miércoles, enero 25, 2006
FORBBIDEN

Quiero todo lo que tengas en tus cartas.
Quiero sueños y días de insomnios,
mientras lees párrafos del Talmut de tu vida.
Quiero todo lo que tengas en tus brazos.
Quiero conocer la anatomía de tu cuerpo,
repasando día a día mis lecciones,
esperando tu aprobación.
Y en mi mente rige
la única prohibición.
Pero es mi sangre
la que transporta este deseo hasta lugares inimaginables.
Y yo sigo enumerando todo lo que quiero de vos,
porque sé que es más fuerte que cualquier advertencia.
Quiero todos tus juegos de grises lloviznas.
Quiero verte emborrachar tu cuerpo
con agua de lluvia,
para secarte con mi lengua,
ávida de tu piel.
Quiero quererte a través de imperios,
rompiendo mi pacto con la infidelidad.
Quiero hacer desaparecer a todas las personas
y fundar un paraíso,
donde nosotros impongamos pecados.
Quiero desatarme para surgir en la superficie,
y que me rescates entre miles de náufragos.
Y en mi mente rige
la única prohibición.
Pero es mi sangre
la que transporta este deseo hasta lugares inimaginables.
Y yo sigo enumerando todo lo que quiero de vos,
porque sé que es más fuerte que cualquier advertencia.
Así te puedo convencer.
Así te puedo postergar,
como mi última tentación
Así puedo fundirme
en tus incesantes miradas,
para cubrir tus labios
reservándolos solo para mí.
Quiero sueños y días de insomnios,
mientras lees párrafos del Talmut de tu vida.
Quiero todo lo que tengas en tus brazos.
Quiero conocer la anatomía de tu cuerpo,
repasando día a día mis lecciones,
esperando tu aprobación.
Y en mi mente rige
la única prohibición.
Pero es mi sangre
la que transporta este deseo hasta lugares inimaginables.
Y yo sigo enumerando todo lo que quiero de vos,
porque sé que es más fuerte que cualquier advertencia.
Quiero todos tus juegos de grises lloviznas.
Quiero verte emborrachar tu cuerpo
con agua de lluvia,
para secarte con mi lengua,
ávida de tu piel.
Quiero quererte a través de imperios,
rompiendo mi pacto con la infidelidad.
Quiero hacer desaparecer a todas las personas
y fundar un paraíso,
donde nosotros impongamos pecados.
Quiero desatarme para surgir en la superficie,
y que me rescates entre miles de náufragos.
Y en mi mente rige
la única prohibición.
Pero es mi sangre
la que transporta este deseo hasta lugares inimaginables.
Y yo sigo enumerando todo lo que quiero de vos,
porque sé que es más fuerte que cualquier advertencia.
Así te puedo convencer.
Así te puedo postergar,
como mi última tentación
Así puedo fundirme
en tus incesantes miradas,
para cubrir tus labios
reservándolos solo para mí.
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